Imágenes de Cuba 1.0
 
Galería de Imágenes de Lugares

 


Santiago de Cuba
Cuba es un país muy bonito y que vale la pena visitar, por sus paisajes, sus lugares de época, sus construcciones, su pueblo hospitalario y con espíritu luchador. Un paisaje típico cubano puede ser un bonito campo cubano con naturaleza verde, montes, lomas, palmas reales, ríos, aves y un bohío, pero con la modernidad y particularmente en La Habana existen muchos otros sitios bellos y con construcciones de cemento y mampostería como requiere la ciudad.

En general toda Cuba es bella, y cada provincia tiene su particularidad como Mantanzas es La Atenas de Cuba, Pinar del Río tiene hermosos paisajes verdes, así como Cienfuegos, y Santiado de Cuba es la Ciudad Héroe porque ha sido la región de donde han nacido las guerras por la independencia. Por otra parte La Habana es la capital y la provincia más desarrollada del país y se dice que los turistas que vengan a este país y no pasen por La Habana, entonces no han visitado Cuba.


Catedral de La Habana
La Habana tiene muchos lugares bellos que mostrar a sus habitantes y a los que la visitan. La ciudad nueva es custodiada por fortificaciones seculares que, junto a su centro histórico en resurrección, ostentan la jerarquía de Patrimonio de la Humanidad. Se destacan entre sus edificios la barroca Catedral de La Habana, el Capitolio Nacional, remembranza de tiempos de fatuo mimetismo norteño, y la Plaza de la Revolución, centro de la máxima dirección política de la Isla y escenario de importantes, masivas e históricas conmemoraciones, festejos y ferias. En ese escenario está enclavado el Memorial José Martí y un obelisco de 174 metros de altura, punto cúspide de la capital.


CIGB
También se disfrutan la majestuosa Universidad de La Habana, que con sus más de 270 años de fundada es el más antiguo de los casi 50 Centros de Educación Superior de la nación, así como el conjunto de rascacielos –residencias y hoteles- del Vedado, con su cosmopolita, bohemia y céntrica Rampa, y la heladería Coppelia: una verdadera catedral del helado. Orgullosa de ser y estar, de vivir y soñar, de crear y latir, La Habana se anuncia cada noche con el estruendo del Cañonazo de las Nueve, que la fortaleza de San Carlos de la Cabaña deja escuchar desde hace más de 300 años, antiguamente para cerrar el puerto y las murallas de la ciudad, protegiéndola de ataques de enemigos, y ahora, para abrir de par en par las puertas y ventanas de la bienvenida a los amigos de otras partes del mundo. A la vez, como toda gran metrópoli moderna, La Habana cuenta con recintos para bolsas comerciales, ferias y exposiciones. Expocuba y Pabexpo son los principales, ambos cercanos al Parque Lenin y al Gran Parque Metropolitano, que junto con el Jardín Botánico y el Zoológico Nacional, son los pulmones verdes de la ciudad. Poblada de símbolos, la capital de Cuba exhibe un copioso número de instalaciones deportivas de primer nivel, entre las que se destaca el emblemático Estadio Latinoamericano. La salud y la ciencia tienen sus templos reconocidos en el Hospital “Hermanos Ameijeiras”, un verdadero hotel de salud de cinco estrellas, gratuito para todos los cubanos, y en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), corazón de una ciudad de científicos y de laboratorios que hacen una ciencia de paz, salud y bienestar e investigan en: vacunas,fármacos, diagnósticos, biotecnología de animales y plantas, biotecnología industrial. Instituto Finlay investiga en vacuna para leptospira, vacunas combinadas, vacuna de Haemophilu influenzae B, vacuna del cólera, BCG recombinante. Centro de Inmunología Molecular (CIM) investiga en AcM recombinantes para inmuno terapia de cáncer y enfermedades autoinmunes, radioinmunodetección y radioterapia, vacunas terapéuticas para cáncer.


Cristo de La Habana de lejos
A la entrada del puerto de La Habana, a la izquierda, entre la vetusta fortaleza de San Carlos de la Cabaña y el pueblo de Casa Blanca, se levanta, majestuosa, una colosal estatua conocida como El Cristo de La Habana, una gran estatua de un Cristo que se visualiza a la entrada de la bahía. La figura de Jesús aparece de pie, con una mano en el pecho y la otra en alto, en actitud de bendecir, mira hacia la ciudad y tiene una altura de veinte metros sobre la base de tres. Pesa 320 toneladas y está compuesta por 67 piezas. Si tomamos en consideración la explanada sobre la colina donde está situada, su altura se eleva a 51 metros sobre el nivel del mar, lo que posibilita ver el Cristo de La Habana desde diferentes puntos de la ciudad.

Hay sitios en esta ciudad muy entrañables como el Malecón Habanero, lugar de descanso y relajación para muchos caminantes, para enamorados, para pescadores, para personas comunes que gustan de admirar el ancho mar y barcos que pasan cercanos. Este muro además nos protege de las penetraciones del mar. El malecón tiene una historia que comienza en el siglo XIX que se comenzó a construir y para el siglo siguiente se fue completando por tramos.


Morro alumbrando de noche
A la entrada de la Bahía de La Habana también se divisa el Morro, un faro que emite una luz para indicar a los barcos y embarcaciones que navegan de noche sobre la entrada a La Habana y la cercanía de las costas. Domina la bahía, la entrada al puerto y la ciudad. Se enciende a las 8 de la noche y tiene en la punta un gran bombillo que gira a vuelta completa emitiendo un haz de luz por toda la bahía. Por otra parte la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña es la mayor de las instalaciones militares creadas por España en América. Situada al lado del Morro constituye una gran fortaleza contra las amenazas de penetraciones de corsarios y piratas cuando la colonización española en Cuba. Constituye un exponente del sistema defensivo del siglo XVIII. Posteriormente ha sido utilizada como prisión donde muchos murieron fusilados. Con el triunfo de la Revolución el Comandante Ernesto Che Guevara estableció su comandancia en la fortaleza. Actualmente se celebra allí todos los años en febrero la Feria Internacional del Libro.

Desde su construcción, La Cabaña, como popularmente se le conoce, está estrechamente unida a una de las más arraigadas tradiciones de La Habana: el Cañonazo de las Nueve. En épocas coloniales, a las 4 y 30 de la mañana y a las 8 de la noche, se disparaba, desde la nave capitana en el puerto, un cañonazo para avisar la apertura y cierre de las puertas de la muralla que rodeaba a La Habana y la colocación y retirada de la cadena que, situada entre los castillos de La Punta y el Morro, cerraba la entrada del puerto. Luego de la construcción de La Cabaña, el disparo del cañonazo se efectuaba, indistintamente, desde el puerto o desde la Fortaleza.


La Giraldilla
Luego la costumbre de disparar el cañonazo -en este caso una hora después, a las nueve- continuó como una tradición que se mantiene hasta nuestros días y sirve para que los habaneros rectifiquen la hora de sus relojes. Presenciar la ceremonia del Cañonazo de las Nueve, efectuada por una dotación de soldados vestidos a la usanza del siglo XVIII, es en la actualidad una de las actividades más atractivas y gustadas que el recinto ofrece cada noche a sus visitantes.

La Giraldilla es una estatuilla realizada por escultor habanero Jerónimo Martín Pinzón en la tercera década del siglo XVII. Es el símbolo representativo de la Ciudad de La Habana. Su historia data del siglo XVI cuando en 1539 parte de La Habana en una expedición a La Florida Don Hernando de Soto, gobernador español actual de la isla, dejando a su esposa Doña Isabel de Bobadilla a cargo de la administración del país.

Y cuenta la leyenda que desde ese día, más que atender al gobierno, doña Isabel se pasaba horas enteras en lo más alto del castillo, en espera de una nave que trajera a su esposo. Soto nunca regresó, murió junto al río Missisipi el 30 de junio de 1540, pero su enamorada esposa continuaba esperándolo. Y asevera el mito que esta gran pasión de Isabel por Hernando inspiró al escultor Martín Pinzón a realizar La Giraldilla, la cual fue mandada a fundir en bronce y colocada en la parte más alta del baluarte noroeste de la Real Fuerza entre 1630 y 1634.

La Giraldilla es una veleta, con la figura de una aborigen, que sostiene en su mano derecha una palma de la que sólo conserva el tronco, y en su izquierda, en un asta, la Cruz de Calatrava, orden a la que pertenecía el gobernador. Tiene 110 centímetros de alto, en su pecho aparece un medallón con el nombre del autor y tiene la falda recogida sobre su muslo derecho.

Durante siglos, la veleta fue respetada por decenas de huracanes tropicales, hasta que el ciclón del 20 de octubre de 1926 la arrancó de su pedestal y la hizo caer al patio. La figura que se observa en la Real Fuerza es una réplica, pues la original se encuentra en el Museo de la Ciudad, antiguo Palacio de los Capitanes Generales, a la vista de todos.

 
   
Imágenes de Cuba v 1.0. La Habana, Cuba
Ultima modificación: 23 de noviembre de 2004
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